Todos los vehículos motorizados tienen puntos ciegos, que son áreas en las que el conductor tiene visibilidad limitada o nula.
En la mayoría de los vehículos, los espejos retrovisores y laterales son equipamiento estándar que aumenta la seguridad de los conductores al minimizar el número y el tamaño de sus puntos ciegos. En los vehículos más nuevos, las cámaras de marcha atrás y los sensores electrónicos mejoran aún más la visibilidad al reducir el tamaño de los posibles puntos ciegos.
Aunque los camiones comerciales grandes cuentan con gran parte del mismo equipamiento que los vehículos de pasajeros más pequeños, los espejos y sensores tienden a ser menos eficaces a la hora de minimizar los puntos ciegos de un camión. Esto se debe a que los puntos ciegos de un camión son significativamente más grandes que los de un turismo medio.
Además, el enorme tamaño de los camiones grandes hace que los conductores no puedan ver todas las zonas de la carretera que rodean la cabina. Algunos camiones carecen de espejos retrovisores o de tecnología avanzada que les ayude a aumentar su campo de visión. No es de extrañar que estos vehículos sean especialmente propensos a sufrir accidentes por ángulo muerto.
Algunos camiones de 18 ruedas están equipados con espejos laterales ampliados, cámaras exteriores y sensores de ángulo muerto que reducen el impacto de los puntos ciegos de los camiones. Sin embargo, dependiendo del tamaño, la forma y las características de seguridad de un camión determinado, sus puntos ciegos pueden extenderse a lo largo de toda la longitud del camión y abarcar uno o más carriles del tráfico adyacente.


